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  • A Jose Hierro

    Hace tiempo me inspiré en el poeta José Hierro para escribir este poema. Lo tenía olvidado hasta que ayer lo recordé leyendo un post de mi amigo Amado Gómez Ugarte, así que busqué entre los archivos olvidados y aquí está:

    La inspiración no viene a domicilio
    siempre quedo con ella en la taberna,
    bebo mientras se muestra extravagante
    queriendo manejar mi voluntad.

    Hago que no escucho su aflicción,
    ¡calla! no más prisiones ni torturas
    mi mano ya ha olvidado los tormentos,
    la hiel se consumió con cada sorbo
    de mujer.

    Di lo que siempre te pido, aunque sólo sea una vez,
    sólo una vez más.

    El aire me conmueve, quiere ser libre
    no le basta la estrechez de mis pulmones,
    pero yo necesito el humo y la ceniza,
    el vaso de agua para amortajar cada cigarro,
    el vaso de whisky para controlar temores.

    Tu voz clama en mi conciencia cada tarde,
    bebe conmigo y vente a mi casa al rayar el día.
    No me abandones
    sin un soneto que llevarme al infierno,
    y déjame decir que quien a Hierro mata,
    a hierro muere, este poema sin final.

    Gloria de Frutos

  • HOMBRES

    Os dejo la segunda versión en video de mi poema "Hombres" realizado por mi hermano Jesús de Frutos.
    Besos a todos
    Gloria de Frutos

  • Escrito en el aire

    Todo empezó el día que Amalia llegó con una inmensa caja repleta de fotografías. Viajar al pasado es como escribir en el aire, puede ser divertido o matar de nostalgia porque la memoria ordena los recuerdos de manera caprichosa, lo mismo que las palabras pronunciadas permanecen atrapadas en el espacio al antojo de las ondas. El tiempo transcurrido hace mella en los objetos y en las personas, no hace falta más que mirarse al espejo. A pesar de todo, sabiendo que nada era igual, Eugenia quiso recuperar con su hermana un lugar común, quizás el hogar que nunca abandonaron, en todo caso, recordar era permanecer vivas. Siempre creyó que las personas eran hebras doradas de un maravilloso tejido llamado dicha y la vida un inmenso telar donde el destino o el azar urdía cada hilo en el lugar exacto de la trama.
    En realidad, qué es una foto, sino un instante detenido en el tiempo, un “haikú” gráfico donde las sombras ejercen el dominio del lenguaje. Aquella caja era un perfecto anuario de las dos mujeres: 1933 la clásica foto de la niña desnuda sobre un cojín de damasco que posiblemente fuera rojo, por la oscuridad del gris, respecto al blanco cuerpo de Eugenia. Con Amalia fueron más originales, la retrataron metida dentro de una caja de cartón en la que habían escrito “Procedente de París, 1940”, toda una ocurrencia para salvaguardar la inocencia de la primogénita que todavía creía en la cigüeña portadora de bebés.
    Las fotos del colegio desataron las carcajadas de las dos mujeres; a pesar de los años de diferencia, comprobaron que era el mismo mapa, la misma mesa, el mismo uniforme con la corbata torcida, las mismas ojeras... Verdaderamente estaban horribles. Menos mal que la adolescencia les mostró imágenes más aceptables que las condujo a una juventud radiante, “éramos monas” dijo Amalia con modestia, pero fue injusta su apreciación porque eran dos mujeres muy bellas las que posaban en paisajes y monumentos de diversos lugares, solas o en grupo, siempre con una sonrisa angelical en Eugenia, pícara en Amalia, pero cautivadora en ambos casos. “Qué novia más guapa, Eugenia, pero tan circunspecta te muestras el día de tu boda, mujer, con lo interesante que está el novio”... “qué bien salís los dos en las de la luna de miel”... De hiel... de hiel”... farfulla Eugenia.
    Entre el manojo de instantáneas apareció una de la hermana mayor en la que lucía un vestido de punto, perfectamente adaptado al cuerpo, gris claro con unos rombos en blanco y negro sobre el pecho, no lleva ningún corte por lo que se deslizaba de manera “evasé” desde la cintura hasta debajo de la rodilla. “No recuerdo ni el vestido ni el lugar” y quedó perdida en un entorno desconocido, frente a una mujer de aire serio que era incapaz de reconocer. Era ella, sin duda, pero por más que se esforzaba no conseguía asociar una parte de su vida a la imagen que tenia en la mano. “Deduzco que tendría unos... veinte años... podría ser invierno por la ropa y el árbol desnudo que asoma detrás de mí... parece un corral o un patio trasero de una casa que no identifico... Mira, a ver si tú sabes dónde estoy”.
    Amalia no dio importancia a la foto “ será en casa de alguna amiga”... “ ya, pero es que no me acuerdo ni siquiera de haber tenido un vestido así, ¿ tú lo has visto alguna vez?... “No, nunca, pero siguiendo la hipótesis de la amiga, te lo pudo prestar ella cuando estuviste en su casa”... “¿Pero qué amiga?” dijo Eugenia angustiada.
    En ese mismo momento, fue consciente del deterioro, porque olvidar que se ha vivido es morir lentamente... ”. “ dile a mamá que llegaré tarde del cole”... “hace tanto que no veo a la abuela”... “¿Amalia?... encantada de conocerte...
    Entre lagunas y algún rayo de lucidez, trata de abrir puertas a la vida que transcurre sosegada como un hilo de plata tejido por el viento. Su hermana ha recopilado todas las fotos para organizarlas por años en el correspondiente álbum y le pide a su sobrina permiso para hacer lo mismo con las de Eugenia. Desde que empezó a olvidar, los encuentros con su hermana en torno al pasado ilustrado, se ha convertido en un rito. En una carpeta encontró una foto de Eugenia y un hombre desconocido para todos, en el anverso un apunte: “1983 utopía”. Él tiene el brazo izquierdo sobre el hombro derecho de Eugenia, ella le toma de la mano cerrando el abrazo con intención de no perderle nunca. Se trata de un primer plano de la pareja que sugiere confidencia e intimidad, al fondo se adivina una pared blanca y otra granate, ambos visten camisa vaquera y da la sensación de que la foto se ha realizado con temporizador. La mirada de ella desprende una energía especial, casi tan fulminante como la que emana cuando le preguntan por el misterioso caballero que la acompaña. Contempla embobada ese trozo de vida guardado, ese “haikú” que sin palabras expresa: “en la distancia/terciopelo en las manos/rompe la tarde”.
    Entonces sonríe, entorna los ojos, una parte de su cerebro le transmite un secreto y dice: todo está en orden/ queda escrito en el aire/lo que no muere.

    Gloria de Frutos
    (Publicado en la revista El Monográfico 2009)

  • Tres libros, tres autores premiados

    El sábado 30 de mayo se fallaron los Premios de la Crítica, otorgados por CLAVE, en Quart de Poblet con el soporte del ayuntamiento de dicha localidad. El jurado reunido en la Casa de Cultura deliberó sobre las obras finalistas con el resultado siguiente:
    En la modalidad de ensayo resultó ganadora la obra "Héroes alfabéticos" de Justo Serna. Publicaciones de la Universidad de Valencia.
    En la modalidad de narrativa "El testamento ológrafo" de Honorato Boscá. Ed. Pre-Textos
    En la modalidad de poesía "Si temiérais morir" de Vicente Gallego. Ed. Tusquets.

    Tres géneros, tres autores, tres libros que recomiendo por su calidad literaria y su valor humano.

  • Se busca

    "Ya está bien de mandangas, amores platónicos y sueños en tecnicolor. Ya está bien de trabajar para cretinos sin cobrar un puto euro, de alimentar la vanidad de impresentables y de amantes que no saben follar. Ya está bien de intelectuales de pacotilla, de premios manipulados, de amigos de papel y de vidas de plástico".

    Estas fueron las últimas palabras del diario de mi madre antes de dejarnos a todos sin más herencia que su cuaderno. Se llevó sus cuatro trapos y sus tres libros y jamás volvimos a saber más de ella. Si alguno de ustedes sabe algo sobre su paradero, rogamos se pongan en contacto con este blog. Adjunto foto para su identificación.
    Gracias.

  • La catedral de Morfeo

    La habitación era inmensa, los techos se alzaban majestuosos en forma de cúpula ovalada y en mitad de la alcoba estaba la cama a cuyos pies aparecía una piscina de aguas azules a modo de baño romano que dotaba al ambiente de serenidad y belleza. Todas las paredes eran de cristal, salvo la situada a dos metros de la cabecera de la cama, que permanecía abierta a un exuberante jardín lleno de gente.
    Y él dormía ajeno a cualquier presencia. Había trabajado toda la noche y le esperaba un día de viaje y emociones encontradas, por eso apenas se percató de aquellos labios que se deslizaban por su rostro, colmándole de besos. Se arrebujó entre las sábanas sin abir los ojos y se dejó querer, pero a medida que los besos se columpiaban por el cuello y los hombros tuvo el impulso de corresponder a tan dulces caricias. Así empezó el juego llenando la catedral del sueño de suspiros y jadeos cada vez más intensos. Entonces empezó a acudir gente del jardín ajenos a lo que iba a suceder. Nadie veía a nadie porque cada cual pertenecía a mundos diferentes, sólo el sentimiento era común y real.
    Cuando despertaron, él en su mansión y ella en su cueva, resplandecían de alegría sus labios todavía húmedos.

  • Lo que vi dormida...

    Él dormía profundamente a su lado, con el brazo extendido sobre el cuerpo de ella abarcándolo diagonalmente. Ella se hacía la dormida porque sabía que los demás "okupas" del suelo la miraban con envidia por tenerle tan cerca de la piel; quien nada tiene lo tiene todo en una caricia y en ese momento ella tenía todo cuanto deseaba.
    Con los ojos etornados, percibía a su alrededor el trasiego de los cartones y las mantas, mientas se sentía en un lecho de seda levitando de felicidad. Quería retener la sensación de ese momento a pesar de que él dormía tranquilo a su lado, abrigando, sin saberlo la soledad de aquella anciana.
    ... Entonces desperté.

    Gloria de Frutos

  • 100 relatos solidarios

    Javier Ribas nos invitó a participar en este libro solidario cuyos beneficios se destinarán a la Fundación Vicente Ferrer, hemos participado 100 blogueros con un relato cada uno, el blog Escritores en Red, ha llevado a buen término esta magnifica iniciativa que pronto tendremos a disposición de quien quiera colaborar en el proyecto comprando el libro por 12 euros. http://javierribas.blogspot.com/
    Como lo pedidos se multiplican, ya se ha puesto en marcha la segunda edición con otra portada.

  • Corin Tellado y mi madre

    Mi madre era analfabeta hasta que conoció a mi padre, él la enseñó a leer, por eso creo que todavía le quiere a pesar de todo lo que la hizo padecer y de que lleva diez años muerto. Gracias a la lectura mi madre supo que había vida fuera de las paredes de su casa.
    Mi madre leia novelas de las que entonces se denominaban "rosa", no las compraba sino que las alquilaba en el quiosco de mi barrio por cinco céntimos (una perra chica) y algunas por diez céntimos (una perra gorda). Una vez leída la novela se cambiaba por otra y así sucesivamente.
    Crecí con las novelas de Corin Tellado, porque mi madre interesada por la historia de sus pesonajes me mandaba leer en voz alta mientras ella planchaba las camisas de popelín de mi padre; almidonando cuellos y puños seguía los avatares de la protagonista que debía superar todas las pruebas que la vida le brindaba para conseguir el verdadero amor. La pasión se desbordaba en las páginas que escribía burlando a los censores que no estimaban oportuno leerla por consierar su obra como un género ínfimo.
    Corin Tellado ha cerrado su cuaderno, es la reina de la novela "romántica" o "rosa" ha sido traducida a 27 idiomas, ha publicado 4000 títulos y ha vendido más de 400 millones de libros y eso que empezó a publicar a los 56 años.
    Pero sobre todo ha llenado la imaginación de miles de mujeres con palabras sencillas y claras.

  • A la memoria de Mari Trini

    La conocí a principios de los 70 (ufff, casi nada) Mari Trini vino a Torrente (Valencia) a una de esas macro-salas donde la gente bailaba o escuchaba al cantante de moda.
    En medio de la esquizofrenia de los nuevos bailes, Mari Trini era esa isla donde se podían dar unos pasos abrazada a la persona deseada, que en aquella época, sin duda sólo podía ser el novio.
    Mari Tini era una poeta que cantaba y a pesar de ello, sus canciones sonaban en todas las discotecas que altenaban lo movido con lo lento para contentar a todo el personal.
    Sucedió una tarde de octubre en la discoteca "El exágono" situada entre Oliva y Gandía, cuando la voz de Mari Trini empezó a decir: "Amores se van marchando..." en mitad de la pista mi novio me dio el primer beso. Y así empezó la historia de un desamor en la que cada uno remaba hacia una orilla distinta a la del otro sin llegar a ninguna parte.
    Hoy que la voz de Mari Trini se ha apagado, recuerdo con nostalgia aquella juventud tan imperfecta pero tan mía y cierro los ojos esperando ese beso que acompañe mi vejez con el sabor de la ternura y un poquito de pasión.
    http://www.youtube.com/watch?v=jihDwhaKf5o

    Amores se van marchando
    Como las olas del mar
    Amores los tienen todos
    Pero quién los sabe cuidar

    El amor es una barca
    Con dos remos en el mar
    Un remo lo aprietan mis manos
    Y el otro lo mueve el azar

    Quién no escribió un poema
    Huyendo de la soledad
    Quién a los 15 años
    No dejó su cuerpo abrazar
    Y quién cuando la vida se apaga
    Y las manos tiemblan ya
    Quién no buscó ese recuerdo
    De una barca naufragar

    Amores se vuelven viejos
    Antes de empezar a amar
    Porque el amor es un niño
    que hay que enseñar a andar

    El amor es como tierra
    Que hay que arar y sembrar
    Mirarlo al caer la tarde que no lo vengan pisar

    Quién no escribió un poema
    Huyendo de la soledad
    Quién a los 15 años
    No dejó su cuerpo abrazar
    Y quién cuando la vida se apaga
    Y las manos tiemblan ya
    Quién no buscó ese recuerdo
    De una barca naufragar

    Mari Trini

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