Doña Paquita murió a causa de un despiste unido a la mala suerte, porque fatalidad fue todo lo sucedido aquella noche de invierno en la que la mujer se dispuso a limpiarse los dientes sin quitar el capuchón del cepillo. Al darse cuenta del error, dio un respingo que provocó que el objeto se atravesara en la garganta de la mujer, quedando encajado de manera mortal. Cuando la muerte se dibujaba ya en su rostro a causa de la asfixia, Paquita recordó el remedio recomendado en primeros auxilios ante un caso de atragantamiento. Se trataba de dar un golpe seco en la cavidad abdominal para que la fuerza del aire expulsara el objeto causante del ahogo. Pensó que un golpe del vientre contra el lavabo bastaría para conseguir sus propósitos, pero al verse reflejada en el espejo con los labios azules y la nariz afilada, la ansiedad del momento la hizo desvanecerse.
El miedo a morir, la mató.