Este fin de semana he asistido a un taller de poesía en la casa rural Cau dels somnis, en la Cuevarruz, aldea de Alpuente.
Es un lugar mágico, en ese dormitorio de la foto, tuve el año pasado un sueño, parecía imposible lograrlo, pero cuando algo se desea intensamente y se lucha por ello, se consigue. He vuelto al mismo lugar, he dormido en la misma cama, pero soy una mujer diferente. Aquella era desconfiada, negativa, temerosa, ésta de ahora ha cumplido un deseo, sabe que la magia existe y que hay que ayudar al destino.

Pero no sólo es el lugar, es la buena compañía la que ha hecho tan especial estos días.
Los caseros Paco y Ana te colman de detalles y amabilidad, y los compañeros de casa son cordiales, educados y divertidos, en fin que ha sido una gozada.