Si tienes la suerte de vivir cerca del campo, disfruta de los colores del otoño. Juntos conviven verde, amarillo, ocre y rojo en diferentes tonos y matices.
Luego escucha la voz del otoño, el murmullo del viento meciendo las hojas o silbando entre las piedras, el palpitar de la lluvia saciando la tierra sedienta.
Si vives en la ciudad, escucha como ulula el viento por las esquinas, el ruido de la lluvia en los tejados, el brillo de las calles acharoladas y el ir y venir de la gente con ropa de entretiempo y sandalias. Cuesta encarcelar a los pies de nuevo...
En todo caso, también el otoño puede cuajarse de momentos intensos, perlas cultivadas en el jardín de los sueños.
El otoño de la vida viene con palabras nuevas.

Disculpad que utilice este medio pero después de año y medio de arduo trabajo robando el tiempo a mis descansos dominicales he logrado publicar mi novela Doron Benatar y el libro de los nombres muertos, editorial El Tercer Nombre y que por fortuna fue presentada en el Círculo de Bellas Artes siendo apadrinada por los periodistas y escritores Juan Cruz y Clara Sánchez y presentada por el alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Galladón. No ha cumplido tres meses y ya va a por la tercera edición porque sorpresivamente se está vendiendo de boca a oído y está siendo enfáticamente recomendada por quienes lo leen. Con ella he pretendido que los judíos en España comencemos a salir de nuestro propio armario y comencemos a normalizar nuestra presencia aportando un poco de conocimiento respecto a nuestra cultura, aunque esto se haga ambientado en una novela de misterio e intriga. No es casual que la presentación del libro tuviera lugar en el Círculo de Bellas Artes ya que allí precisamente, en una mesa del café, es donde Dorón Benatar, detective privado -existencial- tiene instalado su "oficina" con la complicidad de un camarero con igual vocación detectivesca.
Dorón Benatar es un tipo curioso, se convirtió en detective privado titulado siendo doctor en filosofía pero cansado de hacer suplencias en colegios ricos con alumnos solo preocupados por su pelo, su ropa y su móvil. Sus casos son intrascendentes hasta que se ve metido en la recuperación de un ejemplar único de la versión toledana del Necronomicón del siglo XVII robado a la familia Toledano. Inmerso en la investigación del robo, se verá envuelto en una espiral de intereses de sectas, sociedades secretas y bandas callejeras dispuestas a todo por obtener la posesión del libro. Pero no solamente la trama de la historia es atrayente, el personaje es si mismo y el entorno en el que se recrea la acción también forman parte del atractivo del libro porque en el describe Madrid como una ciudad llena de dinamismo y pasión. Además, como judío madrileño que es, de madre askenazí y padre sefardí, salpica la acción con el discurrir cotidiano de una familia judía madrileña de nuestro tiempo y deja pequeños posos de la tradición cultural hebrea en forma de deliciosos relatos. Si está en tu mano ayudarme publicando una breve reseña en tu blog, te lo agradeceré eternamente. Si quieres, puedes tomar la portada de la web.
Saludos Aída Berliavsky
http://doronbenatar.blogspot.com/
http://www.doronbenatar.com/