Si tienes la suerte de vivir cerca del campo, disfruta de los colores del otoño. Juntos conviven verde, amarillo, ocre y rojo en diferentes tonos y matices.
Luego escucha la voz del otoño, el murmullo del viento meciendo las hojas o silbando entre las piedras, el palpitar de la lluvia saciando la tierra sedienta.
Si vives en la ciudad, escucha como ulula el viento por las esquinas, el ruido de la lluvia en los tejados, el brillo de las calles acharoladas y el ir y venir de la gente con ropa de entretiempo y sandalias. Cuesta encarcelar a los pies de nuevo...
En todo caso, también el otoño puede cuajarse de momentos intensos, perlas cultivadas en el jardín de los sueños.
El otoño de la vida viene con palabras nuevas.

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