
El pasado jueves 27 de noviembre se rindió un sencillo homenaje al poeta peruano José Watanabe. El actó giró en torno a la poesía completa que la editorial valenciana Pre-Textos acaba de publicar en un ejemplar indispensable para los que quieran disfrutar de la buena poesía.
Varios componentes del grupo "Polimnia 222" de la UPV prestaron sus voces al poeta para leer su obra. Como muestra dejo un poema de los que se leyeron en la Casa del Libro.
Responso ante el cadáver de mi madre
A este cadáver le falta alegría.
Qué culpa tan inmensa
cuando a un cadáver le falta alegría.
Uno quiere traerle algo radiante o gustoso (yo recuerdo
su felicidad de anciana comiendo un bife tierno),
pero Dora aún no regresa del mercado.
A este cadáver le falta alegría,
¿alguna alegría aún puede entrar en su alma
que está tendida sobre sus órganos de polvo?
Qué inútiles somos
ante un cadáver que se va tan desolado.
Ya no podemos enmendar nada. ¿Alguien guarda todavía
esas diminutas manzanas de pobre
que ella confitaba y en sus manos obsequiosas
parecían venidas de un árbol espléndido?
Ya se está yendo con su anillo de viuda.
Ya se está yendo, y no le prometas nada:
le provocarás una frase sarcástica
y lapidaria que, como siempre, te dejará hecho un idiota.
Ya se está yendo con su costumbre de ir bailando
por el camino
para mecer al hijo que llevaba a la espalda.
Once hijos, Señora Coneja, y ninguno sabe qué diablos hacer
para que su cadáver tenga alegría.
José Watanabe
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una buena captación